En estos versículos Pablo reprende con dulzura los pecados de los corintios. Ellos se impacientaban los unos con los otros en sus asambleas (14.29–32); envidiaban los dones espirituales que otros poseían (14.1); eran orgullosos y criticones (12.21–26); no tenían modestia en su conducta (12.2–16); procuraban hacer prevalecer sus derechos (caps. 8–10) aunque dañaran a otros; se dejaban provocar con facilidad e incluso se demandaban judicialmente los unos a los otros (6.1–8); y se regocijaban en el pecado cuando debían juzgarlo (5.1–3).[1]

Fue Jonathan Swift, el satírico autor de Los Viajes de Gúlliver, el que dijo: “Tenemos suficiente religión como para hacernos odiar, pero no la suficiente como para hacer que nos amemos unos a otros”[2]

El amor explicado en 1 Corintios tiene por contexto los dones en la iglesia

Es evidente que los corintios estaban usando sus dones y oficios espirituales con una actitud de competencia y no de amor. Por eso entre ellos había “celos, contiendas y disensiones” 1 Co 3.3

El amor es esencial

1Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe.

2Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy.

3Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.

La palabra que usa para amor es ágape, que es el amor que se sacrifica por el bien de otros

La práctica de quemar cristianos en la hoguera no comenzó sino unos cuantos años más tarde, pero se sabía muy bien que era una muerte horrible en extremo. Ni siquiera un ofrecimiento voluntario de todas las posesiones o a morir quemado produciría beneficio espiritual alguno si no se hacía motivado por amor al Cuerpo de Cristo.

El ministerio sin amor desvaloriza tanto al siervo como a los que son afectados por el mismo, pero el servicio con amor enriquece a toda la iglesia. “Siguiendo la verdad en amor” (Efesios 4:15).[3]

Los creyentes han “aprendido de Dios que os améis unos a otros” (1 Tesalonicenses 4:9). Dios el Padre nos enseñó a amar al enviarnos a su Hijo (1 Juan 4:19), y Dios el Hijo nos enseñó a amar al dar su vida y ordenarnos que nos amemos unos a otros (Juan 13:34–35). El Espíritu Santo nos enseña a amarnos los unos a los otros al derramar el amor de Dios en nuestros corazones (Romanos 5:5).[4]

El amor es eficaz

Los dones no tienen ningún efecto espiritual en la vida de la iglesia si no hay amor, porque es el amor lo que el Espíritu usa para edificar a la iglesia. «El conocimiento envanece, pero el amor edifica»,[5]

El propósito de los dones es la edificación de la Iglesia. Esto quiere decir que no debemos pensar en nosotros mismos, sino en los demás, y esto demanda amor.

El amor es paciente y benigno (v. 4)

4El amor es sufrido, es benigno;

El amor es generoso en la manera en que trata a los demás.

Debemos amar especialmente cuando nos hacen sufrir siendo pacientes y buenos cuando recibimos males.

El amor no sólo soporta con paciencia el daño, sino que actúa positivamente en obrar y al mostrar bondad.

El amor nunca hierve en celos (v. 4)

v.4… el amor no tiene envidia, (celos)

Ser envidioso v. — estar o llegar a estar dolorosamente deseoso de las ventajas de otro.

La envidia es un pecado terrible; Caín envidió a su hermano ¡y lo mató!

Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros. Romanos 12.10 (RVR60)

Ámense unos a otros con un afecto genuino y deléitense al honrarse mutuamente. Romanos 12.10 (NTV)

El amor no es jactancioso ni orgulloso (v. 4)

4El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece;

ser jactancioso v. — ser o llegar a ser jactancioso y exhibir engreimiento.

«Envanece» se refiere al sentimiento interno; «jactancioso» se refiere a la ostentación externa de auto importancia.

El amor no es grosero ni egoísta (v. 5)

5no hace nada indebido, no busca lo suyo,

Indebido: comportarse indecorosamente (decoro: comportamiento respetuoso correspondiente a cada  categoría y situación)

…no actuar en consonancia con las normas aceptadas de lo que es correcto o apropiado en ciertos grupos sociales.

El verdadero amor procura solamente el bien de otros; no es egoísta.

El amor no se irrita, ni alberga pensamientos malos (v. 5)

5no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;

No se irrita, Ser provocado. No reacciona fácilmente.

17El que fácilmente se enoja hará locuras; Y el hombre perverso será aborrecido. Proverbios 14.17 (RVR60)

No guarda rencor. El amor no guarda libros de registro de las cosas malas que las personas hacen, ni de las ofensas recibidas de ellas.

6no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad.

El amor nunca se alegra cuando otros andan en el mal, pero siempre se alegra cuando andan en la verdad.

El amor da victoria (v. 7)

7Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

Mediante el amor de Cristo en nosotros podemos soportar cualquier cosa, tener fe y continuar en esperanza.

Para que alguna persona pueda mostrar esta clase de amor en su vida diaria, se requiere que el Espíritu de Dios habite en su vida y que le llene del poder que sólo Él puede dar.

Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, Gálatas 5.22 (RVR60)

La principal evidencia de madurez en la vida cristiana es un amor creciente hacia Dios y hacia el pueblo de Dios, como así también un amor hacia las almas perdidas. Bien se ha dicho que el amor es el “aparato circulatorio” del cuerpo de Cristo.[6]

El amor es eterno

8El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. 1 Corintios 13.8 (RVR60)

13Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor. 1 Corintios 13.13 (RVR60)

La fe y la esperanza pasarán porque su propósito se cumplirá a perfección en el cielo, pero el amor que es la virtud definida por Dios mismo, es eterno (cp. 1 Jn. 4:8). El cielo será el lugar para la expresión de nada más que amor perfecto hacia Dios[7]

Amor Eterno, no es el amor de madre o padre, no es el amor de pareja, no es el amor de los hijos. Amor eterno es el amor de Dios, porque Dios es amor

 

[1] Wiersbe, W. W. (1995). Bosquejos expositivos de la Biblia:

[2] Wiersbe, W. W. (1996). Sabios en Cristo

[3] Wiersbe, W. W. (1996). Sabios en Cristo

[4] Wiersbe, W. W. (1996). Sabios en Cristo

[5] Wiersbe, W. W. (1995). Bosquejos expositivos de la Biblia:

[6] Wiersbe, W. W. (1996). Sabios en Cristo

[7] MacArthur, J. (1997). Biblia de Estudio MacArthur